NORMANDÍA 1944

5/ LOCURA FINAL


No hay pruebas concluyentes que demuestren que el canciller alemán seguía disponiendo del asesoramiento de magos o videntes en tan preocupante situación y ante el pésimo desarrollo del curso de la guerra para los alemanes, pero algunos cronistas sostienen que Hitler continuó manteniendo sus contactos con esoteristas y astrólogos, incluso durante los últimos días en su cancillería subterránea, cuando el general Zukov, al mando del ejército ruso, entraba en Berlín.

En general, se da por hecho que Hitler siguió consultando a brujos que le decían lo que quería oír. Durante toda esta fase de declive militar que comenzó con el desastre de la campaña en Rusia, hasta la caída final de Berlín, Hitler echó la culpa del desastre a la ineptitud y cobardía de sus mandos, no reconociendo nunca que era él el portador de la locura; otra cosa es saber por qué, incomprensiblemente, todo un disciplinado ejército, con brillantes e inteligentes mandos militares de carrera, siguieron el juego hasta las últimas consecuencias a alguien como Hitler. Es un capítulo de la historia difícil de discernir, donde se mezclan la lealtad, el patriotismo exacerbado, la fe ciega y quizá el autoengaño; pero lo cierto es que las cosas fueron así.

Con un balance final de 50 millones de muertos en todo el mundo, sembrando la destrucción –incluida la de su propio país–, Hitler se despidió de este mundo un 30 de abril de 1945 por la puerta trasera, de la manera como tantas veces había exigido a los generales que no lograban cumplir los inauditos objetivos que él mismo les imponía, es decir, con el suicidio. Pero si hemos hablado de la tendencia enfermiza de Hitler por un esoterismo malentendido y manipulado, no debemos olvidar que también los aliados recurrieron a determinados "consejeros" que no tenían nada que ver con el mando militar, las técnicas estratégicas o las armas secretas. Así es como en 1942, en Inglaterra, un juez dictaminó sobre un extravagante y oscuro personaje una sentencia no menos extraña y sobrecogedora: «Alister Crowley, yo lo declaro como el ser más depravado de Inglaterra...».

Ir a capítulo:  Anterior  |  Siguiente