NORMANDÍA 1944

3/ VANAS ADVERTENCIAS


Aunque videntes y astrólogos nunca fueron demasiado optimistas en sus predicciones respecto al devenir de la Alemania nazi, nunca faltaron sustitutos que, discretamente, departieren con Hitler sobre tan etéricos y venideros asuntos, pero cualquier indicio predictivo que fuera contrario a las delirantes aspiraciones del dictador acababa, invariablemente, con los huesos del mago de turno en alguno de los campos de exterminio nazis.

En la primavera de 1944, otro vidente suizo –que también acabaría fulminado–, advirtió al canciller que los aliados estaban concluyendo un plan de desembarco a gran escala en algún punto de Normandía. En aquellos días, los aliados ya habían realizado operaciones similares pero a menor escala en Sicilia y el sur de la península itálica, por lo que la idea sólo tenía de novedad su audacia en un lugar considerado poco adecuado donde la meteorología era muy cambiante durante todo el año. Al principio, la advertencia del mago puso en alerta al alto mando alemán, hasta que alguien señaló a Hitler que de alguna manera ya habían contemplado esta posibilidad antes de la premonición del astrólogo. Una cosa eran las predicciones de un vidente y el otro los informes de los espías, pero más diferente aún eran las fantasiosas estrategias de Hitler o su absurda incapacidad de respuesta a los ataques.

Todo ello hizo que el desembarco fuera un éxito. El fhürer consideraba que la costa francesa se encontraba perfectamente reforzada y defendida gracias a la Atlantikwall, una espesa línea de baterías costeras que apuntaban directamente hacia el otro lado del Canal de la Mancha, lugar de donde supuestamente podría venir un ataque. Previamente, los aliados habían castigado con insistencia las zonas aledañas al Paso de Calais, más al norte, de manera que todos los indicios mostraban que el desembarco se produciría en algún punto de esa zona. El factor sorpresa y la prepotencia del mando alemán hicieron el resto.

Ir a capítulo:  Anterior  |  Siguiente