IRLANDA, NACIÓN MILENARIA

LA PAZ


Siete siglos de influencia y ocupación británica habían dejado una Irlanda del Norte donde los católicos y partidarios de la reunificación de Irlanda eran minoría y su decepción fue haber quedado separados en ese lado de la frontera con una administración local férreamente controlada por funcionarios británicos y unionistas. En los años sesenta del pasado siglo la situación de la población católica en Ulster devino insostenible por el claro trato discriminatorio y abusivo que tenían que soportar. Fue entonces cuando apareció un combativo Movimiento por los Derechos Civiles que denunció la injusta situación; ello causó inquietud en los sectores mas extremadamente unionistas, quienes veían en esas reivindicaciones un constante peligro que atentaba contra el status británico implantado en Irlanda del Norte, tal situación motivó ataques violentos hacia la ya discriminada población católica norirlandesa.

Hasta 1970 no se consiguió la igualdad de derechos equiparada a toda la población del Ulster. Pero a finales de esa década, la situación se había complicado tanto que un ejército británico se instaló de forma permanente en el territorio para proteger los puntos y enclaves mas estratégicos y significativos. Mientras el I.R.A. empujaba con fuerza y destreza con todo tipo de sabotajes y atentados sangrientos a ambos lados de la frontera, los leales a la corona se organizaban en nuevos grupúsculos paramilitares para contra-atentar y sembrar el terror; la guerra de guerrillas quedó instituida en toda su crudeza.

El 30 de Enero de 1972, las tropas británicas mataron en Londonderry (hoy Derry), a 13 personas durante una manifestación a favor de los Derechos Civiles, la fecha es trágicamente recordada por la comunidad católica y republicana como el Bloody Sunday (Domingo Sangriento). En los seguientes años y décadas, se perpetrarían nuevas masacres y episodios trágicos por parte de los dos bandos, unos de los mas recordados son las huelgas de hambre de los presos irlandeses; 13 activistes murieron en las cárceles británicas. Mientras, el Reino Unido no escatimó esfuerzos –la mayoría al margen de su propia ley–, para mantener a raya a los incombustibles movimientos por la reunificación de Irlanda.

Los años 90 no empezaron mejor; con todo, hubieron proclamaciones de alto fuego que al poco tiempo se quebraban con nuevos atentados y provocaciones, pero al final de la década se inició un período de distensión que, tras arduas negociaciones, fructificó en un acuerdo de paz, a ello había contribuido un claro cambio de actitud de la Irlanda del Sur enfriando el conflicto de la reunificación. Los tiempos habían cambiado y en el Norte ya habían católicos afectos a la corona británica y en el Sur protestantes que se sentían cómodos irlandeses tras medio siglo de independencia y una incipiente prosperidad.

El I.R.A. anunció el abandono de la lucha armada en Irlanda del Norte el 10 de Abril de 1998. En contrapartida, el Reino Unido liberaría a los presos políticos y se comprometía a supervisar la desarticulación de los grupos paramilitares unionistas. Además, el acuerdo dejaba abierta la posibilidad que el Ulster decidiera su futuro mas adelante por la via refrendaria: a optar por la reunificación con Irlanda o bien por la continuidad en el Reino Unido. El acuerdo fue sometido a referéndum en ambos territorios siendo ampliamente aprobado (90% en Irlanda, 75% en Ulster).

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