IRLANDA, NACIÓN MILENARIA

Tras arribar a Britania en el siglo I los romanos desestimaron invadir Hibernia, la otra gran isla vecina habitada como la primera por tribus celtas. Eso la dejó al margen de los efectos de la romanización hasta que en el siglo V de nuestra era un evangelizador cristiano la conquistó con la fuerza de la palabra y la escritura. Hoy esa isla es Irlanda –Éire en gaélico– y ni el paso del tiempo, ni las múltiples invasiones, ni las guerras han acabado con la férrea voluntad identitaria del pueblo irlandés


21.10.2013
Texto: Josep Mª Roselló
Fotos: Josep Mª Roselló/Jaume Cluet

[ARTÍCULO DISPONIBLE EN PDF, ESCRÍBENOS A espiralpdf@gmail.com REDACTANDO "IRLANDA NACION MILENARIA" Y LO RECIBIRÁS VÍA MAIL SIN NINGÚN COSTE]

Sus primeros habitantes llegaron hace unos 9.000 años, tras la última desglaciación y la revolución agrícola del neolítico colonizó la isla hace unos 6.000, dejando éste interesante período, monumentos que son hoy motivo de peregrinaje de miles de admirados visitantes de todo el mundo. En milenios posteriores siguieron llegando a la isla nuevos pobladores, los más famosos fueron los pueblos celtas que progresivamente arribaron en diversas oleadas, entre los siglos VI y III a.C.

Durante los siglos IV y V de nuestra Era, los piratas celtas de Irlanda hicieron del litoral de la Gran Bretaña y sus romanizadas tierras del Oeste un lugar inseguro. Buscaban botín y el rapto de personas que acababan sus días como esclavos o siendo utilizados por los druidas en sacrificios humanos. En una de esas razzias, en algún lugar tierra adentro de la actual Inglaterra o Gales (otras fuentes aseguran que fue en Escocia), fue capturado un joven cristiano que fue deportado a Irlanda donde fue esclavizado. Años después ese joven, ya convertido en hombre curtido en la aspereza de la cautividad, logró escapar de su forzado exilio irlandés, prometiendo regresar a la pagana Irlanda para convertirla al cristianismo; así lo explica la leyenda. Tal vez haya sido éste el británico más popular de Irlanda hasta nuestros días, el legendario patrón de la isla; San Patricio.

Fue el reino celta del Ulster situado al Noreste, el espacio irlandés que durante más tiempo fue fiel a su paganismo, tal vez por ello las tradiciones nos explican que fue aquí donde arribó Patricio, en algún lugar cercano a la actual localidad de Downpatrick y donde más a fondo se tuvo que emplear en su tarea cristianizadora. Por ello esa misma tradición explica la razón de ser, en esta zona de la costa Este del Ulster de la Ruta de San Patricio, que rinde homenaje a las andanzas del santo evangelizador de la isla. Ésta discurre entre las ciudades de Bangor y Armagh, de Este a Suroeste de la actual capital, Belfast, a lo largo de escenarios como iglesias y abadías –la mayoría en ruinas– de tradición patricia, es decir que, supuestamente, el santo estuvo, pasó o fundó alguno de estos monasterios que salpican el trazado de la ruta.

Antes de Patricio, la isla fue visitada a partir del siglo III, por algún evangelizador con escaso éxito. Desde Gran Bretaña o el continente llegaron algunos eremitas dispuestos a emular las penurias existenciales y la vida de oración y absoluto retiro de los primeros ascetas cristianos que se retiraron a zonas desérticas y abruptas de las provincias romanas del Norte de África y Oriente Próximo. Aquellos solitarios primeros cristianos arribados a Irlanda, se retiraron a lugares prácticamente inaccesibles, como pequeñas islas y acantilados, lejos de cualquier núcleo poblado, sobreviviendo penosamente y en durísimas condiciones.

El santo obró el milagro cristianizando a las élites celtas, eso le permitió fundar monasterios e impulsar la transcripción de textos clásicos griegos y romanos que mas tarde daría origen a la magnífica escuela de copistas irlandeses; en definitiva, puso la primera o primeras piedras de la iglesia irlandesa. Su apostolado no solo trajo el cristianismo a Irlanda, también la difusión de la escritura alfabética desconocida hasta entonces en la isla; además se inició el declive de la esclavitud que se erradicó en pocos años y se acabó con las arbitrarias y espantosas liturgias de muerte auspiciadas por la religión druídica, cuyo panteón estaba constantemente ávido de sangre y sacrificios humanos.

Pero el cristianismo que proliferó en Irlanda era distinto, no como hoy lo conocemos sino al modo celta ¿cómo si no hubiera conseguido el santo predicador, en breves décadas, conquistar el alma y el corazón de tantos irlandeses? Esa forma de cristianismo explicado a los paganos celtas, no constituyó una corriente en si misma dentro de la cristiandad, si no que fue la manera y el instrumento de acercar la nueva religión a aquella sociedad, la historia lo ha dado a conocer como cristianismo celta o celtismo cristiano. Pero cuando Roma y su ortodoxia se consolidaron por encima de otras corrientes cristianas, ésta llamó a capítulo a la joven iglesia irlandesa para que aceptara los preceptos y convenciones de la ortodoxia católica romana; la iglesia irlandesa aceptó la imposición sin reparos y se mantuvo fiel a ellos y a los designios de Roma hasta nuestros días.

Ir a capítulo:  Siguiente