LA BATALLA DE LAS ARDENAS

UN EJÉRCITO DISFRAZADO


El comienzo de la ofensiva estaba previsto para principios de Diciembre de 1944 y eran muy pocas las semanas de que disponían los alemanes para preparar esa fuerza especial, que quedaría al mando del Obersturmbannführer de las SS Otto Skorzeny, famoso por que organizó y llevó a buen término la liberación de Mussolini cuando éste se hallaba confinado en el Gran Sasso, al Norte de Italia.

Hitler prometió a Skorzeny apoyo ilimitado de material y hombres. No había tiempo que perder y en pocos días se constituyó la Brigada Panze 150 al mando del General Jodl, jefe del Estado Mayor del OKW (alto mando de la Wehrmacht en el frente del Oeste). Una brigada compuesta por tres batallones, unos 3.300 hombres, iban a disfrazarse como auténticos soldados americanos con la misión de crear el caos y la confusión tanto en el avance aliado como después en su supuesta retirada. Pero no solo la tropa iba a camuflarse, también se usaron carros de combate, caza-carros autopropulsados, vehículos acorazados porta-personal, camiones y jeeps, siendo todo ese material y el resto de armas y equipo de origen norteamericano capturado a lo largo de la contienda.

En un informe enviado por un ayudante de Skorzeny se describían los problemas encontrados para equipar a la unidad de todo ese material; en él se detallaba que solo se habían conseguido 57 de los 150 vehículos solicitados para el transporte de tropas y, de los 150 camiones destinados a logística que se habían previsto, solo se contó con 74. Únicamente se logró reunir ocho vehículos acorazados de origen americano; de los cuales la mitad presentaban averías. Los dos tanques Sherman, tenían serios problemas mecánicos, mientras que otros cinco eran de origen polaco y ruso. También faltaban 1.500 cascos de acero americanos, la mayoría de los uniformes requisados durante la Batalla de Normandía*, eran de verano. A pesar de todas estas adversidades, en el informe se reconocía que al menos, los equipos de transmisiones eran aceptables, la moral y las condición física de la tropa eran buenas y se disponía de un número suficiente de soldados que hablaban un inglés fluido con buen acento americano, para las misiones especiales.

He aquí la proporción de los soldados que hablaban inglés que se clasificaron por categorías:

En la categoría 1 se hallaban los que hablaban el idioma con acento y entonación norteamericano, eran solo 10, la mayoría de ellos marineros. En la categoría 2, se hablaba un perfecto inglés, pero sin el acento americano, eran 30 ó 40. En la categoría 3, se hablaba inglés con fluidez, fueron unos 120; mientras que en la 4 –unos 150 hombres–, tenían nociones de inglés aprendido en la escuela. Los demás, a parte del consabido yes, no y alguna frase fácil, no sabían nada mas; eran unos 200.

Entre unos y otros no alcanzaba a 500 la cantidad de hombres con conocimiento del idioma pero solo la mitad lo hablaba razonablemente bien y apenas una decena podrían pasar por norteamericanos. Eso significaba que, a la práctica era preferible evitar el contacto con el enemigo tanto como fuera posible. Alguien ironizó sobre esta situación diciendo que solo podrían contactar con aquellos americanos que no tuvieran muchas ganas de hablar.

A la vista de la realidad, el plan inicial diseñado para tres batallones, se adaptó a tan solo dos. Skorzeny, hombre práctico, acabó echando mano de sus propias unidades de fuerza especial, la SS–Fallsminjager Abteliung 600 y la compañía SS–Jaeger–Mitte, además de voluntarios de todas las armas de la Werhmacht; dos batallones Sodenverbaende de la Luftwaffe, la 7ª compañía de Panzergranadier y unidades acorazadas como la 2ª Division Panzer SS-Abteilung.

La cantidad de equipo y hombres recibido estaba muy lejos de las expectativas creadas por Hitler y que Skorzeny y su estado mayor esperaban; éste suplió la falta de vehículos americanos con ingenios alemanes convenientemente transformados en lo más parecido a vehículos, trajes y dotación original de los estadounidenses. En el apartado del armamento las cosas no fueron mejor, pues solo se pudo equipar a una compañía de comando con armas americanas.

La misión de la brigada, ahora convertida en tres grupos de campo, era tomar por lo menos dos de los puentes sobre el Mosa, en las poblaciones de Amay, Huy y Andenne; acción que daría inicio cuando las unidades Panzer atacaran las localidades de Hohes Venn y Spa en un mismo dia.

Vistiendo uniformes americanos, portando armas y equipos norteamericanos y transportados en algunos jeeps Willys, los comandos fueron enviados a tres misiones diferentes:

– Escuadras de demolición de 5 o 6 hombres, su misión era volar puentes y depósitos de combustible y munición.

– Patrullas de reconocimiento; con 3 o 4 hombres tendrían que reconocer en profundidad el terreno a ambas orillas del río Mosa.

– Equipos de 3 o 4 hombres se encargarían de entorpecer y confundir al estado mayor americano con ordenes y mensajes falsos de radio a las unidades americanas

* La campaña que siguió al famoso Desembarco de Normandía.

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