LOS NIBELUNGOS Y EL ORO DEL RHIN

SIGURD: EL HÉROE NÓRDICO


Sigurd, el héroe escandinavo, aparece en la Saga Volsunga o Saga de los Volsungos procedente de un antiguo texto islandés que forma parte de los relatos de la Edda Mayor. Concierne a una versión más arcaica del tema que, con posterioridad, se tratará también en el Cantar de los Nibelungos –cuyo héroe es Siegfried–. La saga de los antepasados de Sigurd, tal como nos indica uno de los hermanos Grimm –en concreto, Jacob–, se caracteriza por sus múltiples escenas de carácter fantástico y bárbaro lo que denota su inexorable antigüedad y que, muy posiblemente, se deba a un antiguo y anónimo autor noruego.

Sigurd, es hijo póstumo de Sigmund habido del amor incestuoso entre éste y su propia hermana Siglind, ambos hijos de Wölsung, a su vez descendiente directo de Odín. Sigurd es criado y educado en una selva por Regin, herrero del rey Hjalprek de Dinamarca.

Regin le enseña “el arte de las runas, el juego del ajedrez y el habla de lenguas extranjeras, como era costumbre entre los príncipes”. Pero en realidad, Regin, astuto y malvado, pretendía vengarse de su hermano Fafnir a través de Sigurd. Fafnir había adoptado la forma de un dragón para custodiar el tesoro que debió haber compartido con su hermano Regin, cosa que no hizo. Los planes de Regin pasaban por formar a Sigurd y forjar, gracias a su habilidad como herrero, la espada Gram (Aflicción) –también nombrada Balmung (Curación) o Nothung (Necesaria), en función de cada relato–, para que Sigurd recupere el tesoro para él.

La prodigiosa espada, parte un yunque de hierro de un solo golpe y posee la particularidad de que fue forjada a partir de los trozos de otra que blandió Odín, quien la clavó en el Fresno Mundial para que sólo pudiera ser extraída por un auténtico Rey de Reyes, el padre de Sigurd, Sigmund (aquí podemos también encontrar muchas similitudes con el relato de la espada mágica Excalibur y el Rey Arturo en el ámbito mitológico celta).

A instancias de Regin, Sigurd acomete y mata al dragón bañándose en su sangre, quedando cubierto todo su cuerpo excepto un fatídico punto de la espalda en el que será vulnerable. En su agonía, el dragón le dice “tendrás oro para todos los días de tu vida, pero ese oro será tu ruina y la ruina de todos quienes lo posean”. Una vez muerto Fafnir el dragón, Regin pide a Sigurd que le entregue su corazón. Sigurd se lo arranca y de camino para entregárselo se lleva a los labios los dedos ensangrentados. La sangre del dragón hace que Sigurd pueda entender el lenguaje mítico de las aves y éstas le advierten que Regin se propone matarlo. Sigurd decide blandir la espada Gram y con ella mata a su forjador y protector.

Sigurd se dirige al sur, hacia el país de los francos, pues las aves le contaron que allí había una valquiria cercada por un muro de llamas, yaciente bajo el hechizo de un sueño profundo. Cuando Sigurd llega, la valquiria abre los ojos expresándose así:"Ah, Sigurd Sigmundson ha llegado, con el yelmo de Fafnir en la cabeza y la perdición de Fafnir en la mano”. Ésta le explica que ha sido encantada por Odín por haber concedido la victoria a un guerrero joven y no al anciano que debía obtenerla. Odín le ha clavado en castigo, la espina del sueño. Ya no irá por los campos de batallas, como sus compañeras para distribuir la victoria y tendrá que desposarse con un mortal. Dice que su nombre es Sigrdrifa (la mayoría de relatos la identifican con Brynhild). Sigurd la deja, pero se compromete a volver para casarse con ella. Esta aventura dará nacimiento a una de las formas de la historia de La bella durmiente que en alemán se llama Dormröschen, y en francés La belle au bois dormant.

Sigurd llega con el tesoro a la corte del rey Gjuki en los márgenes del Rhin. Grimhild, la reina, es una hechicera que hace beber a Sigurd un brebaje mágico que turba su memoria, haciéndole olvidar su compromiso con Brynhild y logrando así que Sigurd se despose con su hija la princesa Gudrun, de una gran belleza. A la vez, Gunnar, hermano de la princesa Gudrun, quiere casarse con la valquiria Brynhild, pero ésta había jurado que sólo se entregaría al hombre que fuera capaz de atravesar el muro de fuego que rodea su castillo.

Gunnar y Sigurd llegan a dicho muro pero el caballo de Gunnar se resiste a atravesar las llamas; en vano repite la prueba con el caballo de Sigurd. Éste toma entonces, mágicamente, la apariencia de Gunnar; cabalga entre las llamas y desmonta frente a la morada de Brynhild. Sigurd, ahora bajo el aspecto de Gunnar, le pide que recuerde su juramento. Tres noches duermen juntos y en la tercera cambian anillos, pero Sigurd no toca a Brynhild y entre ambos interpone en el lecho la espada desnuda (este mismo episodio lo encontramos en los relatos del Libro de las Mil y Una Noches y del Rey Arturo, en las que en tales circunstancias, la espada representa el honor del héroe).

Engañada por la falsa apariencia, Brynhild se casa con el auténtico Gunnar. Un día, mientras Brynhild y su cuñada, la princesa Gudrun, se bañan en el río surge una disputa entre ambas en la que Brynhild dice que su marido vale más que el de Gudrun. Gudrun contesta: “Mal te cuadran esas palabras. El que atravesó tu fuego era mi marido, no el tuyo, no fue a Gunnar a quien le entregaste este anillo”. Gudrun le muestra el anillo y Brynhild lo reconoce. Al volver a casa, Brynhild exige de Gunnar, bajo amenaza de abandonarlo, que mate a Sigurd por haberla traicionado. Para dicha tarea escogen a un hermanastro de Gunnar. Por dos veces el sicario trata de ejecutar su misión, pero no puede soportar la mirada de Sigurd. A la tercera, por fin, lo sorprende dormido y lo atraviesa de una estocada en la espalda, pero Sigurd también logra darle muerte antes de morir.

Gudrun, quien yacía sobre el hombro de Sigurd, se despierta bañada en sangre, mientras Brynhild escucha su gemido y se ríe. Una vez muerto Sigurd, Brynhild descubre que no puede sobrevivirlo y se arroja a la pira mortuoria para acompañar al héroe en su muerte. La narración prosigue entre nuevas aventuras, pero también infortunios pues el hilo de la historia gira entorno a la venganza de Gudrun por el asesinato de su esposo Sigurd, cosa que finalmente logrará, no sin antes eliminar nuevos obstáculos y enemigos.

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