A LA SOMBRA DE PARÍS

CEMENTERIO PÈRE LACHAISE

Desde 1804 París cuenta con un jardín sagrado, secreto y misterioso donde reposan para siempre numerosas figuras del arte, las letras, las ciencias y la política: el cementerio Père Lachaise. En este reportaje nos adentraremos en el misterio de este gran parque romántico que forma parte del Patrimonio de la Humanidad.


09.02.2009
Texto: ANTÒNIA ARIAS (In memoriam)
Fotos: ANTÒNIA ARIAS

En un entorno que invita a la reflexión, nos apercibimos que esta colina del obispo, con este nombre es conocida, situada al Noreste de París, nos ofrece un jardín-museo al aire libre donde podemos pasear bajo la sombra de los más de los 5.000 árboles que lo pueblan y, al mismo tiempo, rendir homenaje a todas esas personas que en su día nos regalaron momentos mágicos a través de sus trabajos, su música, sus libros, su testimonio o sus pinturas. Este es el principal motivo por el cual más de dos millones de visitantes de todo el mundo llegan al Père Lachaise cada año, exaltados e ilusionados por admirar esta silencioso santuario, última morada de tantos ilustres y conocidos personajes.

No olvidemos que Francia ha sido, sobre todo a partir del siglo XVIII, la referencia del mundo intelectual, dejando atrás el oscurantismo y dando origen al modernismo. Muchas de las personas que han contribuido a la cultura están aquí: escritores, músicos, pintores, filósofos, maestros e iniciados de toda índole. Pero sobre todo, este cementerio es una ciudad dentro de la ciudad, un reconfortante y romántico espacio de más de 40 hectáreas, que además de ser

lugar de culto, refleja todas las interpretaciones que cada religión o filosofía tiene sobre la muerte: epitafios, ritos sagrados, cultos extravagantes, ceremonias litúrgicas y hasta misas negras. Todo tiene cabida en este recinto, abierto a todas las religiones gracias a Napoleón, que lo convirtió en el primer cementerio laico del mundo, y donde además del catolicismo cohabitan el protestantismo, el budismo y otras religiones de la India y Extremo Oriente, filosofías del libre pensamiento y francmasonería; algo realmente bastante atípico.

Ofrenda en la tumba de Edit Piaf

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