EL SECRETO DE LA SEO DE LLEIDA

SERIE LA LLEIDA ANCESTRAL

La silueta de la Seu Vella o Antigua Catedral de Lleida ha marcado durante siglos la personalidad de esta histórica ciudad. El majestuoso edificio que hoy se yergue sobre la moderna ciudad oculta, a través de diversas claves numéricas, un sinfín de mensajes transcendentes para quien sepa leerlos


24.01.2009
Texto: Jaume Cluet
Fotos: Josep Mª Roselló

La colina sobre la que se alza la antigua Seo leridana ha sido, por excelencia, el lugar de asentamiento de todas las épocas y generaciones que han forjado la historia de la ciudad, constituyendo el eje vertebrador que ha dio origen a la actual núcleo urbano junto al río Segre, cuyas aguas nacidas en los Pirineos, afluyen apenas unos kilómetros más abajo en la cuenca del río Ebro que surca la península Ibérica.

La historia de la ciudad se remonta a la primera época en la que los pueblos íberos dominaban buena parte del territorio peninsular. Aquí se asentaban los ilergetas, que se reconocían así mismos como hijos de ilargui (la luna). Sería en este lugar donde se fundó la mítica Iltirta (il/luna; tir/lobo), de los caudillos Indíbil y Mandonio que opusieron una seria resistencia a la conquista romana. Posteriormente, en sus extensos llanos tuvo lugar uno de los grandes episodios bélicos de la historia en los que participó, triunfante, Julio César en la guerra civil romana contra las tropas de Pompeyo, unos cincuenta años antes de nuestra era en la Batalla de Ilerda. Posteriormente a la caída del Imperio Romano, la ciudad fue ocupada por suevos y visigodos que levantaron una primitiva catedral, donde ya en el año 546 se tiene noticia de la celebración de concilio eclesiástico.

Fueron los árabes, a partir del año 714, quienes le dieron el nombre de Lerita o Lareda, construyendo en ella la magnífica fortaleza de la Suda o alcazaba árabe. Ya en plena época de la reconquista cristiana en 1149, las tropas del conde de Barcelona, Ramon Berenguer IV y el conde de Urgell, Ermengol VI, liberaron la ciudad con la ayuda de los monjes–guerreros de la Orden del Temple. Fue ese fecundo período cristiano lo que permitió, a partir del año 1203, la edificación de la actual Seu Vella o Seo Antigua.

Sería en el siglo XVIII, cuando empezó el declive para la Seo ya que Felipe V la transformó, por imperativos castrenses, en cuartel militar, lo que provocó una radical readaptación de este espacio histórico y el desplazamiento del culto religioso bien lejos de la histórica colina. Sólo a través de la declaración de monumento histórico–artístico del año 1918, se inició un lento proceso de restauración que culminó en fechas recientes.

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