SANTIAGO EL OCULTO

9/ LA RUTA JACOBEA Y EL MENSAJE ESPIRITUAL


A través del presente análisis hemos podido comprobar como un extenso sincretismo histórico, legendario y astronómico, es el que ha permitido configurar la figura del apóstol Santiago, llegando a producir una síntesis global que llega a abarcar tanto las pretendidas reliquias de los primeros predicadores cristianos en territorio hispano, como la eclosión gremial de los desconocidos maestros constructores (jaques-jakin-jack) del románico y el gótico, que esparcieron sus obras de connotaciones herméticas a lo largo de la ruta jacobea. Sin olvidarnos de la aportación de las influencias de íberos y celtas, quienes a su vez también debieron asimilar tradiciones más ancestrales tan presentes en petroglifos, algunas de inescrutable significado, muy frecuentes en las costas gallegas, tan ricas en tradiciones noélicas (referentes al mito del diluvio Universal).

Al mismo tiempo, en los cultos dionisíacos hallamos alegorías tales como el de la estrella Alpha Canis Sirio en la constelación de Orión, representación celeste del Iaco o Dionisos de la época grecorromana, anterior a la penetración del cristianismo en suelo peninsular.

La dualidad en los pares opuestos (Sirio – Ceres o Venus), los mensajes de muerte física y renacer espiritual o las pruebas iniciáticas fueron además, la antesala que después daría paso a la leyenda del Santo Grial –estrechamente ligada a las comarcas del Alto Aragón–, versión crística de todos esos mitos que se transformaron en un nuevo arquetipo del cristianismo. Éstas son sólo algunas de las pistas e indicios que están incrustados y, porque no decirlo, escondidos en esta antiquísima ruta jacobea que discurre entre la antigua Jaca, hasta el Finis Terrae gallego.

Todo ello está crípticamente inscrito en esa común raíz léxica de iago-iako, que nos evoca, más allá de un topónimo o nombre, un camino, el de Santiago, una ruta de superación y renovación en la que subyace un mensaje de esperanza para el alma del peregrino que llega a Compostela, transmutada, según el argot cristiano, en una suerte Jerusalén celeste en la Tierra. Es así como en el año 1985 la UNESCO declaró a la ciudad de Santiago de Compostela, patrimonio de la Humanidad y enalteció la Ruta Jacobea como primer Itinerario Cultural Europeo.

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